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JOSÉ CORREDOR-MATHEOS – “PEP FAJARDO: MATERIA,ESPACIO,MOVIMIENTO” 1998

La obra de Pep Fajardo sintetiza de manera ejemplar los principales rasgos de la escultura contemporánea. Esta ha seguido un proceso de progresiva desmaterialización, con la apertura del bloque y la aparición de un espacio que disuelve las fronteras entre interior y exterior. Siguiendo éste proceso, Fajardo crea una suerte de caligrafía, virtual escritura en el aire que recibe movimiento real en sus últimas realizaciones.

Podemos descubrir en su escultura la necesidad que tiene el arte contemporáneo de salvar la distancia existente desde el Renacimiento entre arte y vida cotidiana. Los materiales – hierro, madera, zinc, ropa, papel, plomo…- muy integrados, producen la sensación de haber sido reciclados : viejos objetos desechados a los que el arte puede insuflar nueva vida. No siempre es así, pero la impresión general nos da la doble sensación de hallarnos ante un hecho surgido de la nada, propio del arte, y de sentirnos ante vestigios del mundo diario, recuperándose así el doble carácter de confrontación y continuidad que había tenido el arte anteriormente.

La procedencia industrial de muchos elementos utilizados aumenta la sensación de familiaridad, aunque su descontextualización nos produce al pronto la debida sorpresa. Podríamos decir que en cierto modo, nos descoloca, nos hace saltar a otra orilla haciéndonos dudar de dónde nos encontramos. El movimiento, tantas veces posible, es consecuencia evidente de una acción artificial. Se trata de algo parecido a una máquina. Pero me atrevo a decir que, siempre, toda máquina, todo artilugio creado por el ser humano, acaba remitiéndonos a éste. Se trata de un autorretrato, distanciado, ilusionado, acaso irónico, con una carga de emotividad y a la vez de fría crítica de aquello que creemos ser.

No se trata de un mero juego de ingenio, por más que sea algo tan profundo y connatural al hombre como el juego. El arte de aspirar a ser símbolo. No puede ser el resultado de un mero acto razonado de la voluntad. Ha de constituir una sorpresa y un descubrimiento para el mismo creador. Aquí radica una de las grandes dificultades del arte actual para serlo verdaderamente, y se han de reconocer todos los intentos para superarlas.

La máquina es fruto de la imaginación. Como sabe bien Pep Fajardo, una de las acepciones que se dan de ella en los diccionarios nos habla de la intervención de lo maravilloso, natural en toda narración poética. Y la escultura de Pep Fajardo viene a ser narración y es poesía, algo siempre en movimiento y también, en el fondo, algo inmóvil, que como pedía John Keats, aspira a resistir el tiempo.


José Corredor-Matheos

Texto “PEP FAJARDO: MATERIA,ESPACIO,MOVIMIENTO”
del catálogo para la exposición “MAQUINACIONES RECREATIVAS”
Galería Maeght. Barcelona,1998

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